
Aquí os llego con el último (por ahora) episodio de la vida en directo de mi Lunita.
Finalmente encontramos la carne de potrillo en una carnicería de Fuenlabrada, se compró, se cocinó sin aditivos de ningún tipo y llegó la hora de comprobar si la chucha en cuestión se lo comía, o no, dado que es un poco tiquismiquis y las bolas las come de dos en dos y masticando, no como los perros normales, que engullen.
¡¡Sí!!, no sólo se lo come, sino que además le encanta, no levanta la cabeza de su plato hasta que no lo ha lamido y relamido hasta dejarlo reluciente, y si huele su siguiente ración encima del armario, llora delante hasta que se la ponemos!! ¡¡Impresionante!!
Proximamente: el vídeo.
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